UNA LETRA, UN SONIDO

Las ideas sencillas, bonitas y efectivas son esas que cuando las tienes delante piensas “¿Por qué no se me ha ocurrido esto a mi?”. Lo que suele pasar es que se le ocurren a gente con más talento y que son quienes finalmente las llevan a cabo. Este libro de Eduardo del Fraile es un buen ejemplo de ello. Tan simple como el abecedario. Y tan imaginativo como pocos libros lo son. Cada letra, como es lógico, tiene un sonido. La “O” es el de los niños sorprendidos, la “s” es lo que se escucha cuando la enfermera te manda hablar bajito y la “Z” es el ruido de la mosca cuando vuela. Así con cada una de ellas. Y digo yo, ¿no será más fácil que los niños aprendan así el abecedario que no asociando letras con palabras? Porque vale, la “P” de “pájaro” es sencilla, pero ¿qué niño reconoce un Ñu? es más, ¿alguien ha visto alguna vez un Ñu?