leo chiachio & daniel giannone

Los autorretratos bordados de Chiachio & Giannone hacen del propio retrato un género de fantasía y sofisticación. Recortes de revistas de turismo, libros de indios americanos, leyendas orientales o la historia del vestido son algunos de los puntos de inspiración de unos artistas para quienes la autoedición es absoluto juego. Ambos aseguran que mientras bordan escuchan, a modo de banda sonora, diálogos de películas italianas “porque nos encanta como suenan”. Conversamos vía chat con ellos a propósito de sus autorretratos de ficción.
En el Neo2 #81 de marzo encontraras un artículo más amplio sobre Autorretratos.

Hay una idea de alta costura en su manera de trabajar, en especial en el tiempo físico que cada bordado conlleva. ¿Alta costura lúdica?
Sí,  alta costura para pobres o locos. En realidad, la idea lúdica es para nosotros el eje de nuestro trabajo y si hay un paralelo en la alta costura: ¡bienvenida! Independientemente que hagamos porcelana, bordados o pintura con brillantina (glitter), siempre jugamos a disfrazarnos, como si fuese un gran desfile que nunca termina y que caprichosamente vamos de oriente a occidente, de niños a adultos. Es un parade que no tiene fin. Y cada muestra es para nosotros cómo la presentación de una colección. Una colección de nuestras fantasías, en donde no importa la época estival y en esto se  juega el carácter atemporal, de nuestra obra. Es contemporánea y del futuro y nosotros somos los diseñadores y los modelos.

LEO CHIACHIO & DANIEL GIANNONE

¿Cómo surgen los temas o las épocas?
Los temas surgen caprichosamente, siempre a través de elecciones aleatorias. Podemos encontrarnos con libros, revistas, películas que de inmediato disparan nuestra imaginación. Pero es una imaginación alentada a través de mucho diálogo entre nosotros, donde aparecen juegos de palabras, situaciones puntuales que nos divierten a ambos y roles que nos gusta ocupar. Una especie juego de niños en donde todo es posible.
Pero a la vez mezclan épocas y estilos sin una razón del todo precisa. Como si las épocas y las influencias fueran las figuras de una especie de caleidoscopio…
Sí, justamente por este juego de niños en donde ellos eligen ser hoy astronautas y mañana indios. No hay reglas.

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Algo similar sucede con los materiales que utilizan, la mezcla es una constante: materiales escolares con glitter, pero también botones con hilos de bordados o de coser.
Nos gusta trabajar con materiales de uso doméstico (hilos, botones, piedras) y de uso escolar (pegamento con brillantina, lápices de colores) colocándoles en una categoría de “alto arte” o lo que podría ser “alta costura” (risas). Este mecanismo de selección o elección funciona del mismo modo en la tarea realizada tanto en el bordado, como en la pintura, el dibujo o la porcelana. Este juego dialéctico entre materiales y tareas que elegimos llegan a un punto elevado cuando esto mismo lo mostramos en un museo o en una galería. Un bordado mostrado en una galería de arte contemporáneo, coloca a la pieza en otra instancia.  Ya no sería arte menor o craft, sino algo cercano al “alto arte”.

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¿Siempre protagonizais los bordados?
Nosotros y nuestro pequeño Piolín.
¿Vuestra mascota?
Hijo-mascota. Piolín es un salchicha miniatura.
Han construido un museo para Piolín en el que participaron 100 artistas: ¿no?
El proyecto que se llama MUPI “museo Piolín” en donde más de 100 artistas participaron creando obras para Piolín. Esta idea que comenzó como un juego en donde sus tíos artistas regalaban obras a Piolín para su cumpleaños, pero fue creciendo hasta crear su propia colección y como toda colección necesita de un museo. La condición para formar parte es que la obra debe hacer referencia a Piolín o a su mundo. Cualquier formato es posible (fotografía, pintura, escultura, poesía, etc.) el tamaño de la pieza debe ser tamaño Piolín.  La obra se exhibe de una forma particular: a la altura piolín.  Es decir, que para poder verla debemos hacerlo desde su punto de vista.

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Hay trabajos donde vuestra fisonomía se ha modificado por completo y sólo se los reconoce por los colores de sus rostros.
No estamos interesados en hacer retratos hiperrealistas cuando tenemos la intención de ser otros, ya que es esto lo que nos divierte.  En nuestros primeros tiempos es verdad que había una necesidad muy presente de identificación visual, pero esto lo fuimos olvidando a medida que nos permitimos divertirnos más. Ahora no es un tema importante el que nos identifiquen o no.
Se apropian por partes iguales de distintas leyendas latinoamericanas y de imaginerías orientales. ¿Los inspira más la ficción narrativa o las imágenes que acompañan estos relatos?
Ambas nos inspiran. Muchas veces hacemos paralelos.

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Y de las porcelanas que han empezado a desarrollar últimamente ¿qué no cuentan?
Nos interesan mucho las técnicas y oficios que por un lado fueron relegadas al mundo femenino y que por otro lado para algunos son consideradas “arte menor”. Nos gusta imaginarnos como paladines  de la justicia  y de la belleza de las artes menores, de los materiales baratos, embelleciéndolos. La porcelana se acerca al bordado en cuanto a la rigurosidad de su técnica. También hay algo de rescatar ciertos oficios y aprenderlos.
¿Cómo narrarían la experiencia autorretrato?
Como el acto de mirarte al espejo una y otra vez y no reconocerte. Esto es lo que sucede en cada retrato, no importa si somos ese que esta delante nuestro u otro. No hay prejuicios en como nos vemos, en como queremos ser vistos, sólo nos interesa vernos lo más cercano posible a los sueños. Es realmente divertido todo el proceso, nos sacamos fotos, nos dibujamos y comenzamos a recrearnos tantas veces como lo soñamos. Cualquier material resulta válido para llevar a cabo esta fantasía.

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