JUAN BORGOGNONI, FOTOGRAFÍA MADE IN LA PLATA.
Juan Andrés Gabriel Borgognoni Peri nace el 28 de noviembre de 1991, a las 9.30 am. Argentino, se traslada a España, y más concretamente a Oviedo (Asturias) por cinco años, aunque confiesa que fue algo imprevisto, al igual que el estudio de fotografía en nuestro país. Aqui se formó para ser laboratorista de blanco y negro y fotoperiodista, completando su carrera en Argentina donde se especializó en fotografía de moda en varios centros y escuelas privadas durante dos años. Decidiendo volver a Buenos Aires, hace dos años ya, al considerar que sus expectativas personales y profesionales no podían llegar a ser satisfechas dentro del marco español. Más allá de todo esto, Borgognoni sostiene que para él lo más importante de todo su aprendizaje se ha basado, y se basa, en el carácter autodidacta y en las personas, de las que se lleva las experiencias más enriquecedoras siempre. Su esfuerzo, cuenta, no sería nada sin la reflexión sobre la forma de trabajo, la integración de uno mismo en el campo artístico, y una potente teoría que plantea a los seres humanos como animales potencialmente expresivos y a la vez, resolutivos, que conforman un tándem que le obliga a plasmar todo esto hacia el exterior.
Sus referentes artísticos suponen una larga lista de nombres, más o menos conocidos, que le inspiran a la hora de dar rienda suelta a sus ideas, de los que no podría escoger a los más importantes, dado que cada uno de ellos confiere una parte igual de interesante a su pensamiento estético. No obstante cuenta que se siente especialmente atraído por el trabajo de Jorge Alonso Molina (fotógrafo cubano residente en Oviedo), Eugenio Recuenco (fotógrafo español reconocido a nivel internacional), Maider Jiménez (fotógrafa e ilustradora, además de amiga de Juan), y Eric Dover (director de arte e imagen). Aún así, afirma encontrarse en un punto de su carrera donde la figura de referente artístico casi se ha disipado por completo, y simplemente deja que su espíritu creador fluya con total libertad “casi como si estuviese bajo los efectos del LSD”.
En busca de respuestas más concretas hacia su producción en el campo de la moda y de sus proyectos personales, Juan Borgognoni se presta contestar a la siguiente entrevista, que aunque corta, resume en gran medida su andadura y posible por venir en el arte y la fotografía:
La mayoría de tus trabajos se orientan al sector de moda, ¿cómo te planteas este tipo de fotografía? ¿Crees que es un sector pasajero o quieres dedicarte a él durante todo el tiempo que puedas? Entiendo la fotografía de moda como una historia, como una experiencia, la planteo como un cuadro. Últimamente, sobre todo la oriento de modo que cree algo que me gustaría que nadie haya visto, algo totalmente único. La fotografía en este campo, para mi, abarca mucho más que a la moda en sí, alcanza hasta nuestra vida diaria, pero también permite jugar con el descontexto,  con lo real y lo irreal. Aquello en lo que tú crees que puede estar ocurriendo, o lo que realmente quieres que ocurra. Siento que la moda es algo que a lo que voy a dedicarme siempre porque me gusta, me gusta la ropa, me produce muchas emociones, y me atraen especialmente los vestuarios teatrales… Digo que me voy a dedicar a ello siempre pero sólo lo supongo, nunca se sabe, espero no obstante, poder probar muchas otras cosas, siempre creando.

¿Cuáles crees que son las ventajas e inconvenientes de trabajar en moda, y cuáles son las principales diferencias que existen en cuanto a ello cuando trabajas en tus propios proyectos? Para mi siempre depende del cliente y del trabajo que pidan. En la moda hay clientes de todo tipo, las ventajas y los inconvenientes están en todos los trabajos que hago, siempre hay alguien que no tiene la cabeza abierta y que quiere salir ganando, es algo muy complejo de lo que hablar, hay muchas cosas positivas y muchas cosas negativas. Sólo la experiencia de uno mismo es lo que cuenta. Cuando realizo mis trabajos personales, lo más positivo normalmente es la gente que elijo para trabajar, porque al hacerlo siento que, en cierto modo, también soy elegido. Además, los tiempos que hay para hacer las fotos son menos agobiantes, ya que corren por mi cuenta,  mientras que cuando haces una editorial de moda, por ejemplo, los tiempos son diferentes, siempre hay prisas…
¿Cómo ves tu futuro y el de los creadores y creadoras jóvenes en Argentina? ¿Hay más escena y facilidades que en España? ¿Mi futuro? jaja, no sé, incierto como siempre. En cierto aspecto me gusta saber que tengo que aprender todo el tiempo y puesto que el tiempo es único, creo que cuanto más me esfuerce, más obtendré a cambio. Al igual que a veces sé que necesito etapas de pura reflexión para averiguar a dónde estoy yendo, y concretar si quiero seguir por el mismo camino o cambiarlo todo… De todos modos, es algo que me ocurre muy de vez en cuando.
Argentina está lleno de artistas en todos lados, gente joven con mucho potencial y con las cosas claras. En España hay una escena artística diferente, digamos un poco mas burguesa. Aquí todo es mas caótico, la gente se busca la vida de otra manera para afrontar sus realidades y sus necesidades, rebuscamos con lo poco que tenemos para poder hacer algo decente. Sin ir más lejos, en España, en una escuela pública donde se cursan enseñanzas básicas de fotografía, los alumnos cuentan con HasselBlads de medio formato, aquí en muchas escuelas recién está incorporándose la era digital. Es decir, estamos muy atrasados pero sabemos aprovechar las oportunidades. Las facilidades, dependiendo de lo que uno se proponga, existen o no. En cualquier parte del mundo las cosas son difíciles, salvo que se trate de un niño rico de papi… Yo creo que hoy día tengo muchas facilidades para poder obtener cosas o inventarme algo, ya que cuento con una justificación, y ésta son mis fotos, que cada día van tomando mayor valor para el público.

Cuando asumes un trabajo publicitario ¿de qué forma logras compatibilizar tu estética y estilo con la promoción de los productos? Normalmente hay dos tipos de trabajos : los que te interesan y los que no. Yo soy sincero, y no tengo nada que perder.  A veces el cliente viene con una imagen muy fija de lo que quiere y es difícil cambiar su punto de vista, pero está claro que se trata de un tira y afloja, donde en ocasiones hay que ceder y otras, no tanto. En el otro extremo, se encuentran los trabajos personales y las colaboraciones, las personas que me llaman por que saben lo que hago o que estilo tengo, y donde la gente ya está predispuesta a que tú les puedas soltar todo un discurso sin ninguna clase de tapujos…
Aunque sí que es cierto que con algunos otros clientes logré alcanzar mi estética, gracias a que repiten conmigo y cada vez les voy ofreciendo una propuesta digamos “más arriesgada”.
En cuanto a tus trabajos personales, ¿tienes algo entre manos actualmente? ¿Cuentas con la posibilidad de exponer en algún espacio o realizar alguna muestra relacionada con éste? Tengo muchas cosas nuevas, ahora tengo dos campañas de dos diseñadores independientes a punto de realizarse. Así como una editorial de moda para una de las revistas con mas difusión en Argentina. También estoy con un proyecto personal que habla sobre la superación del ser humano, sobre la búsqueda de nuestro propio dios… Tratando las cosas que en determinados momentos tenemos que dejar atrás, para liberarnos y seguir adelante. Todo esto imbricado en un mundo muy surrealista.
Todos estos trabajos ya no los hago solo sino que estoy trabajando con Juan Garzón, al que conocí por medio de Eric Dover, un reconocidísimo director de arte e imagen argentino residente en Madrid desde hace ya mucho. Conocí a Eric porque es el director de arte de unos de mis fotógrafos preferidos, Eugenio Recuenco, no se pierdan sus trabajos por que son alucinantes, de verdad.
De la misma manera, trabajo con el artista plástico Alejandro Antón, un gran pintor, un artista como ninguno. Así que ahora somos tres y nos empleamos duramente para que salgan cuanto antes las nuevas fotos, que suponen una nueva etapa para mi. De momento con el proyecto no sabemos que se hará finalmente, dado que hay muchas ideas para realizar y tenemos pensado seguir, este es recién el comienzo del equipo que hacemos llamar “Las maminas”, una larga historia…
Y por último, háblanos de tu mejor y tu peor sesión de fotografía. O simplemente de una que recuerdes por algo en especial con cariño, disgusto, o alegría, pero que nunca olvidarás. No tengo mejor ni peor recuerdo, recuerdo todas con gran cariño, en todas he puesto ganas, pasión e ilusión. Lo que me gusta es ser melancólico con los momentos que pasé junto con un montón de personas, que nunca olvidarán y que nunca olvidaré. Todos son recuerdos llanos y montañas con colores hermosos. Rememoro tantas cosas…Vivo en constante melancolía, me ayuda a estar bien.
Y se despide de la entrevista agradeciendo por el interés en su trabajo, y con el deseo de volver a España dentro de poco haciendo algún trabajo.
Texto: Lara A. Miranda