Festival SOS 4.8Fotos y video: Lara Arguedas

EL FESTIVAL MURCIANO CRECE EN EXPECTATIVAS Y EN SEGUIDORES, PERO A COSTA DE RENUNCIAR UN POCO A SU ENTRAÑABLE CARISMA. Crónica de María Bernal

Una vez más, como todos los años por estas fechas, irrumpe en escena el festival murciano que marca el comienzo de una era sin fin de noches bailando al aire libre. Presentando este año su sexta edición, al SOS4.8 se le supone un festival ya camino de la madurez, aunque resulte curioso que cada vez tienda más a orientarse a un público más joven. No solamente por la defensa de un cartel presumiblemente más flojo (al menos respecto a la edición anterior, preñado de grandísimos nombres del panorama musical desde un punto de vista absolutamente atemporal), sino también por el cariz que toma el evento en sí, en ocasiones dando más feeling de tener vocación de fiesta infinita que de acontecimiento musical en el que descubrir propuestas interesantes (la eliminación de los conciertos en el Auditorio Regional Víctor Villegas ya nos dan un pista de por dónde van los tiros). Innegable es que se trata de un festival cuya meta es convertirse en algo grande, en todos los sentidos, y con todo lo que eso supone. Para bien y para mal.

Festival SOS

Pese a todo, lo cierto es que durante este fin de semana se han vivido grandes momentos en el SOS4.8. Una vez más, y como viene siendo habitual, lo más destacable del cartel no han sido los -a priori- cabezas de cartel, sino una segunda línea plagada de grupos patrios que han puesto el pabellón bien alto, dando buena cuenta de lo que se hace dentro de nuestras fronteras. No han gozado del sonido más limpio, pero sí de la capacidad de transmitir proyectos más interesantes, y con mucha más pasión, energía y entrega a la hora de tocar en el SOS4.8 que la mayoría de las bandas “atrae-masas”.

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Destacan Los Punsetes por conseguir lo que, sin duda, parece toda una hazaña: emocionar haciendo “lo mismo de siempre”. Sacan su repertorio de infalibles, hacen un recta final en la que con “Maricas” consiguen que los fans se derritan, tocan sus singles -que bien saben que mueven mucho al personal- y, pese a no aportar nada en la puesta en escena, se van por la puerta grande dejando al público absolutamente entregado. Destacan también Extraperlo por ser capaces de que, siendo de los primeros grupos en tocar la jornada del sábado, al público se le pusiera el cuerpo danzarín al compás de sus serpenteantes “Palmeras del Amor”. Destaca el folk intimista y cuidado de Cuchillo, pese a que la mayoría del público se decantase por el concierto de Dorian (los que, por otro lado, le han pillado un gusto exquisito a alargar sus canciones hasta puntos que se escapan al entendimiento humano). Destaca también que, al estar escuchando “Midnight City” de M83, un jitazo en toda regla, no se produjera el descoloque general que era previsible. Destaca que hubiera tanta gente fan de The XX y que al final opinaran casi mejor los no-fans que los seguidores del concierto dado por los ingleses. Destaca una Javiera Mena brincando como una loca, pasándoselo sobre las tablas como hacía tiempo que no la veíamos. Destacan John Talabot y VTLZR por saber hacernos mover el pie, la cadera, los brazos, todo, y, además, hacerlo con estilo. Pero además, son muchas las cosas que destacan por motivos ajenos a lo puramente musical en el SOS4.8, la mayoría relacionadas con un público cada vez más ávido de consumir música que de realmente disfrutarla e investigar. Eso sí, exitazo de la organización, que cada vez están más cerca de lograr lo que llevan persiguiendo desde el primer día: convertirse en un festival de referencia, más allá de la escena local, sin dejar de apostar por ella (es loable la promoción que hacen de las bandas murcianas). Veremos a ver qué tal el cartel del año que viene.

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