the divine comedy portrait

Hablamos con el mítico músico con motivo de su gira por nuestro país. The Divine Comedy está mejor que nunca.

The Divine Comedy no necesitán presentación. Les conozcas o no, te guste el pop/rock/indie o no, es esa clase de bandas que son atemporales, tanto por el paso del tiempo como por los estilos. Está a la altura de iconos como Belle & Sebastian y, claro, aunque este tipo de bandas no sean la más mediáticas o virales, siempre son las mejores y las de referencia. Por su buena música, su saber estar y, sobre todo, su clase.

La banda liderada por Neil Hannon publicó el año pasado “Foreverland” tras seis años de parón. Este disco, que hace ver que Hannon está en mejor forma que nunca, le ha vuelto a poner en el punto de mira. Le pudimos ver en el BIME y está estos días de gira por nuestro país. El fin de semana pasado consiguió un sold out rotundo en Sevilla, acaba de hacer sold out en Madrid y mañana tocará en Barcelona.

Llevas tocando como The Divine Comedy por más de veinticinco años.Sí, el nombre de The Divine Comedy apareció por primera vez en 1990, así que imagínate (risas).

¿Cómo sigues adelante con la banda? Me refiero, después de tantos años, cambios, idas y venidas. Cada vez que grabo un disco es distinto al anterior pero porque yo también soy una persona distinta. Todo el mundo cambia mientras se hace mayor, así que nunca es algo aburrido, si se convierte en algo aburrido es porque tú eres alguien aburrido (risas).

¿De dónde viene el nombre de The Divine Comedy? Hace tanto que no lo recuerdo (risas). Sólo estaba buscando un nombre para la banda que tenía en ese momento, porque por aquél entonces teníamos nombres horribles. Y miré a la librería de la casa de mis padres y encontré el libro de Dante, “La Divina Comedia” y sabía de qué iba el libro, de los viajes entre el cielo, el infierno y lo que encontró, y pensé, “mmm, quizá podría estar bien”. Este libro habla y reflexiona sobre las vicisitudes humanas y cuando quieres un nombre para algo, quieres que cubra y explique todo. En su momento no pensé que fuese a ser el elegido, pensé que lo cambiaría más adelante pero no lo hice (risas).

¿Por qué el nombre de “Foreverland” para este último disco? Escribí una canción llamada “Foreverland” que está en el disco, pensé que era una buena metáfora para lo que significaba el álbum. Cuando eres joven tienes estos sueños, sobre cómo piensas que va a ser tu vida. Y esa canción reflexiona y habla sobre cómo vivir o sobrevivir a esos sueños y que todo lo que estás buscando, cualquier cosa que sea, está a la vuelta de la esquina.  De  nuevo, no sabía si iba a ser el nombre adecuado para este disco, pero cuando vi el artwork y el diseño pensé que encajaba. Tenía muchas ideas pero elegí esa. No es el título más loco pero era el mejor.

Porque leí que la foto de la portada es un calendario. Sí sí, la imagen es un calendario antiguo que compré en un museo y era un póster de un anuncio de un ballet en 1912. Me gustaron los colores y lo romántico que transmite. Estuve mirándolo fijamente mientras grababa el disco así que ha influido de forma indirecta al disco.

¿Cuál es tu canción favorita? ¿O cuál recomendarías? Supongo que si tuviese que decir una, diría que  “Joined the Foreign Legion (To Forget)”. No sé si le gusta a los demás pero a mí me gusta. Me recuerda el ser joven (risas).

¿De dónde viene la idea del vídeo “How Can You Leave Me On My Own”? Es como “Sólo en Casa” ¿no? (risas) ¿Por qué? ¿Por qué hacemos las cosas?  Hay una canción en el disco llamada “Napoleon Complex” es mi avatar en este disco. Si a este personaje le dejases solo en un Chateau en Francia (risas) haría eso y se vestiría así, además el vídeo es genial, lo hizo un chico francés llamado Raphaël Neal y gracias a él es más fácil entenderlo. Encontró vestidos geniales, una localización única y fue muy divertido montar en bicicleta por toda la casa. Además, se lo pasa genial viendo fútbol, en realidad, creo que es el mejor vídeo que he hecho en mi vida (risas).

¿Y “Catalina la Grande”? ¿El vídeo o la canción? Ambos. Creo que está inspirado en el s.XVIII en parte por mi novia. Es una mezcla de los dos para las letras. Y el vídeo, los disfraces y todo, ¿por qué no?

¿Por qué seis años entre la publicación de “Bang Goes the Knighthood” y “Foreverland”? Había mucho criquet en la televisión (risas). Estaba haciendo otros proyectos que me quitaban mucho tiempo. Además, nos mudamos de casa, y eso es algo muy grande (risas). Además, cuando llegas a mi edad, piensas ¿por qué no tomarte tu tiempo? No hay prisa. Si voy a hacer otro disco, ya llevo grabados diez, este mi onceavo disco. Si vas a hacerlo, quieres hacerlo bien, no quieres ponerte a hacer un mal álbum.

Porque mucha gente dice que tu disco de “Foreverland” suena parecido al anterior. ¿Has hecho esto a propósito, como si hubieses congelado el tiempo? No lo sé, si lo dicen ellos vale (risas).  A ver, todos son discos de The Divine Comedy, entonces no sé. Pero en mi pequeño mundo, todos suenan muy diferentes. El último suena, un amigo lo definió como un disco en solitario de Neil Hannon (risas).

¿Por qué? Creo que he estado de gira mucho tiempo tocando el piano, y quizá al volver a grabar se ha notado. Podría ponerme a hablar de las diferencias y los detalles técnicos pero creo que es muy aburrido.

Porque en todos estos años has publicado un libro, has escrito una ópera, etc. Sí, he hecho un par de óperas. No en plan grandes óperas, hice una pequeña para la Royal Opera House de Londres y la temporada que tenían. Fue algo  bastante complicado. La otra fue con un escritor alemán y fue mucho más larga. Se tocó un par de veces y es bastante depresiva. (risas) Con respecto al libro, lo hice porque el editor dijo, vamos a publicar un disco con las letras de las canciones de TDC y creo que escogieron gente que tenía muchas letras para hacer un libro decente (risas).  Pensé que sería una buena idea. Las canciones son canciones porque tienen música y letras. Y las letras se pueden leer de una forma rara sin la música.

Es como poesía ¿no? A veces. Pero creo que si sólo lees las letras y te concentras en ellas y puedes entender mejor qué estás diciendo y qué está pasando en lo que cuentan de verdad.

Has publicado once discos, ¿cuál es tu favorito? ¿Y tu canción? No lo puedo hacer. Porque todo representan distintos lados de la misma persona (risas).

Tienes once lados. Tengo cientos de ellos (risas) y saldrán a la luz cuando ya haya publicado mi disco número cien. Es simplemente cómo te sientes al momento y siempre intento ser honesto. Mientras seas honesto todos van a representar algo. Si dijese que me gustase uno más que otro y a lo mejor una persona a la que le gusta lo lee, no quiero cambiarle su percepción de las cosas. No quiero ser yo quien diga qué es bueno o malo (risas).

Si tuvieses que explicar qué es The Divine Comedy para alguien que no te conozca, ¿qué dirías? Diría que no te molestes (risas).

Has estado seis años fuera sin publicar nada y durante estos seis años las redes sociales han copado y dominan la industria músical. Todos son las redes sociales y todo en rápido. ¿Qué opinas de ellas? Creo que es importante no tener redes sociales. Creo que no son útiles, sólo creo que hacen que la gente esté hablando de una forma superflua con otros pero sin hacer nada en realidad. Mañana el mundo será un mundo mejor si no tenemos redes sociales. Sé que sueno como un viejo cascarrabias diciendo esto, pero lo creo.

Creo que tienes razón, la verdad. Sí, pero creo que debería empezar a enviar cartas a la gente. Le voy a enviar a mi manager la demo en una carta, a ver qué dice (risas).

¿Si tuvieses que decir una etiqueta para tu música? Una banda orquestral. No es la clásica banda de rock and roll al uso, sino que es mucho más. Pero es música pop sí.

¿Qué estás escuchando ahora mismo? Pues música pop como Arcade Fire, Belle & Sebastian, ese tipo de música, música clásica. Y clásicos de los ’60, ’70.

Has tocado en el VIDA y en el BIME. Sí, hace dos años me rompí el dedo en Bilbao (risas). Siempre es fantástico venir. Me sorprende cómo en España la gente viene a mis shows. En los años ’90 yo venía a tocar pero no era lo mismo, en los últimos quince o diez años, está mucho más lleno. Es agradable cuando un nuevo sitio se llena y te siguen. Yay! (risas)

Tus planes a corto/largo plazo. Más de lo mismo.

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