Fotograma Blade Runner 2049

El estreno del tráiler de Blade Runner 2049, la ¿esperada? secuela de la obra maestra de Ridley Scott, contiene todos los ingredientes para alimentar a la bestia (entendida como un único cuerpo de fans ya talluditos) y funcionar como placebo ante la que a buen seguro se convertirá más en una revisitación fastuosa que en una audaz continuación de los interrogantes suspendidos en el tiempo por la versión cinematográfica de la novela de Philip K. Dick. Las nuevas imágenes firmadas por el director Denis Villeneuve generan un incontenible placer, si bien auguran la llegada de un nuevo replicante fílmico sin demasiada autonomía.

Tráiler de Blade Runner. 2049.

Imagen superior: fotograma del tráiler de la película Blade Runner 2049 estrenado por Sony

Fotograma de Blade Runner

Imagen superior: fotograma del tráiler de la película Blade Runner de 1982

Los Ángeles. Noviembre, 2019. Un coche volador de policía, lluvia ácida, el luminoso de una geisha, la pirámide de Tyrell Corporation, el encargo en comisaria, la voz en off de Rick Deckard (Harrison Ford), blade runner, y la presentación de Batty (Rutger Hauer), el líder replicante, y de su grupo. Los labios rojos y el peinado de Rachael (Sean Young). Humo, puestos de comida callejera en una ciudad de 106 millones de habitantes, extrañas criaturas, habitaciones en penumbra. Interrogantes. Neones fluorescentes, moda ciberpunk, sociedad orientalizada, persecuciones, una vieja canción, sexo hombre-replicante, más lluvia, salto final.

En diciembre del año pasado nos llegó el teaser de Blade Runner 2049, de nuevo con la voz en off de Deckard y el encuentro con el joven blade runner interpretado por Ryan Gosling. Ahora tenemos acceso a dos minutos y medio de tráiler, el último anticipo antes del estreno de la película programado para el 6 de octubre de este año.
Ya no suena Vangelis, sino una partitura de Jóhann Jóhannsson. La potencia visual cambia las viejas maquetas y la estética noir de serie b por la virtuosa foto de superproducción de Roger Deakins. 30 años después, el agente K toma el testigo de los hechos ante el descubrimiento de un secreto que puede poner en peligro el orden mundial, marcado todavía por la desolación del pasapuré postapocalíptico.

Tráiler de Blade Runner 2049. 2017.

Fotograma de Blade Runner 2049

Imagen superior: fotograma del tráiler de la película Blade Runner 2049

Pirámide Tyrell, coche volador y anuncio de Atari. Más arquitecturas sobredimensionadas, sintetizadores, una alocución teocrática y pseudoeconómica del nuevo semi-dios, el nacimiento de su criatura clónica. Niebla, una ciudad de noche perpetua, lluvia, discurso represivo. Un holograma de bailarina con tutú, una nueva pareja, el desierto de polvo, conflicto entre lo viejo y lo nuevo, la misma pistola. Interrogantes. Por primera vez, nieve. Anuncios luminosos y moda. Números, tal vez una fecha. Otra persecución. Disparos, explosiones, paredes que se atraviesan, más hologramas. Desesperación. Un ojo.

El ejercicio comparativo de ambos tráilers oficiales nos lleva a encontrar numerosas similitudes, quizás excesivas. Casi plano a plano. No ya en los guiños de continuidad (la publicidad luminosa, el sonido agudo de una tecla de piano, el paralelismo entre las pintas de Daryl Hannah y Mackenzie Davis, el ojo que refleja el mundo distópico y delata el alma replicante, las paredes atravesadas por los pellejudos a cabezazos), sino en la mera estructura narrativa. Aunque aparenta seguir una línea temporal en constante avance, en realidad la acción se repliega y vuelve a concentrarse en sí misma. La desazón y los interrogantes se traspasan al agente K que tendrá su contrarréplica emocional -valga la redundancia- en el personaje interpretado por Ana de Armas.

Cartel de Blade Runner 2049

Imagen superior: cartel de la película Blade Runner 2049

¿En qué punto estamos? Queda claro de entrada que Deckard no es un replicante (aunque la clave es si llegó realmente a creer serlo y por eso actúo como actúo), ha pasado demasiado tiempo para serlo y la presencia de Ford en el tráiler parece un anzuelo innegociable como lo fue en el Episodio VII de Star Wars. Su reclusión en tierra de nadie, en una de las ruinas desérticas tras la Guerra Mundial Terminal tal vez sea aquel destino al que aspiraba en su huida con Rachael. El caso es si queremos saber más. Si lo necesitamos.

Habrá más lucha orden/caos, automatismos/sentimientos en una película más estilizada, con menos sudor y mugre. La soledad volverá a marcar los andares del personaje principal. La ciudad no será sino la misma colonia asfixiante. La música dará el pego aunque del lirismo pasemos a los golpes de efecto. Eso nos cuenta un tráiler que es impecable, perfecto. Demasiado si es eso posible. Pero tan clónico que roza lo servil, al menos en apariencia. Y es que sólo se le aplicará el test Voight-Kampff una vez se estrene, no vaya a ser que albergue algún secreto humanizador.

Si se critica ahora es porque a eso se expone al adentrarse en un terreno sensible sembrado de minas propias de las obras de culto. Ellos se lo han buscado al tratar de hacer un imposible. No se trata de no cumplir con las expectativas o de salir airoso por parte de un director de trayectoria meteórica (Incendies, Prisioneros, Enemigo, Sicario, La llegada), sino de caer en la insufrible debilidad del actual Hollywood por revisitar películas pasadas. Hay obras conclusas en sí mismas, aunque sean tan abiertas como Blade Runner. He ahí su magnetismo, su influencia, su arraigo en la conciencia popular. Vale que la misma película original fuera profanada en su estreno por distintos intereses, y vale que el mismo Ridley Scott se ha encargado de recordarnos demasiadas veces su escala de prioridades, pero no todo es hacer caja.

Aun así, no queda más remedio que esperar a una nueva definición de reboot, camuflado de secuela a cargo de un alumno aventajado. Veremos si la réplica es más humana que los humanos. Y no, no la busquéis. Rachael no está. No sabemos si podremos superarlo.

Arriba: Trailer de la película Blade Runner 2049