manos sujetando movil en la oscuridad

Entrevista con Nuria Oliver Grey, experta en tendencias tecnológicas: “los móviles desaparecerán tal como los conocemos hoy en día.”

Nuria Oliver es experta en tendencias tecnológicas. Ingeniera Superior en Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y doctora en Inteligencia de la Percepción por el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Como investigadora ha trabajado en esta institución americana, en Microsoft Research y, desde 2007, en Telefónica I+D como directora científica. También es Chief Data Scientist en Data-Pop Alliance (coalición mundial sobre Big Data y desarrollo humano) y co-inventora de 40 patentes. En enero se publicó el libro Los nativos digitales no existen, en el que ha colaborado.
La entrevisto en la Escola Universitària de Disseny i Enginyeria Elisava (Barcelona), al término de una charla titulada El móvil muda de piel que da en el marco del programa Internet of Things del Imagine Creativity Center. La conferencia, sobre la proliferación de wearables, la interacción con nuestros dispositivos móviles y su papel en la redefinición de quiénes somos como especie (sin olvidar su influencia en la concentración, la memoria y las relaciones interpersonales).

Vivimos enganchados al móvil. Según un estudio llevado a cabo en EE.UU., un 33% de usuarios dice haberlo manejado en una cena romántica, un 19% en la iglesia, un 12% en la ducha y un 9% practicando sexo, así que no cabe duda. De hecho, cuando no lo tenemos a mano sentimos pánico y desesperación, nomofobia. Solo un 6% se siente aliviado. Últimamente no lo usamos demasiado para hablar con otras personas, aunque en un futuro próximo hablaremos más con él para pedirle que haga cosas. El móvil puede ser muy útil, como sensor del comportamiento humano a gran escala, para controlar pandemias, y en desastres naturales.

Siempre dices que los móviles van a desaparecer… Tal como son hoy sí, no creo que se perpetúen mientras el resto del mundo cambia. Una de sus limitaciones es su pequeña pantalla, que además nos obliga a ignorar el espacio en el que nos movemos, pudiendo causar accidentes. Ya hay países en los que se ha implantado un “carril móvil” en la calle, para andar por él sin preocuparnos por nuestra seguridad.

¿Sin qué otros gadgets no podremos vivir en el futuro? Existen varios desarrollos que están contribuyendo a la transformación sustancial del móvil, como las gafas de realidad aumentada (información superpuesta al mundo físico) y virtual (con ellas no ves el mundo físico sino que estás inmerso en gráficos de ordenador), los wearables (piezas de tecnología que llevas en la ropa o el cuerpo, como los tatuajes hechos con tinta conductiva que se usan para controlar procesos febriles u obtener variables bioquímicas del sudor, u otros que vibran y avisan de llamadas y mensajes de texto recibidos, o alertan de batería baja; uno de los retos es que se comuniquen entre sí y aporten información combinada sobre un mismo individuo), los chips implantables o ingeribles, dispositivos de comunicación multisensorial que mejoran nuestra experiencia como el Kissenger, el chaleco para sentir un abrazo a distancia, aparatos para enviar mensajes perfumados, detectar olores o estimular las papilas gustativas…
Medicina, bienestar y deporte son las áreas en las que más popularidad pueden tener.

Nuria oliver grey con vestido rojo

podría simplificarse la interacción con algunos de nuestros dispositivos? Hablándoles. Una de las aspiraciones dentro del área de los asistentes personales (Siri, Cortana, Google Voice) y en el contexto de la inteligencia artificial, es que la comunicación con la tecnología sea más natural, similar a la que se da entre humanos.

Pero Siri, por ejemplo, no sirve para mucho, ¿no? Es un primer paso, y cada vez que se usa aprende. La gran mayoría de sistemas de inteligencia artificial que utilizamos hoy en día aprenden a partir de datos. Cuantos más datos o experiencia tienen, más “inteligentes” son.

 Asimilado el internet de las cosas, ¿qué será lo siguiente, la inteligencia de las cosas? ¿Llegará un momento en que serán las cosas las que nos elijan a nosotros? En cierto sentido quizá sea la reflexión final de la película Her, y decidan no elegirnos por ser demasiado estúpidos para su nivel de inteligencia. Los sistemas que existen ahora de inteligencia artificial son narrow (estrechos), dedicados o especializados en algo. Falta mucho camino por recorrer para conseguir una inteligencia artificial general, semejante a la humana, que integre competencias múltiples en un mismo sistema.

 ¿Qué tendencias se observan en la actualidad? Hemos pasado de vivir la vida a documentarla, mediante el quantified self (cuantificarse a través de números y datos, para posteriormente visualizarlos y analizarlos), gracias a wearables, apps, y la gamificación (concepto popular que proviene de la informática persuasiva, y se concreta en una serie de estrategias motivadoras, como cuando en Foursquare te nombraban alcalde de un sitio). El fin de cuantificarse debería ser el autoconocimiento o understood self.
En el campo médico se ha demostrado que, si a personas con alzheimer o declive cognitivo les enseñas un resumen en imágenes de momentos importantes del día captados con una cámara que graba videodiarios automáticos, les ayudas a asentar los recuerdos y frenar el deterioro de la memoria

¿Qué legislación regula actualmente lo que se hace con nuestra huella digital? El General Data Protection Regulation (GDPR) de la Unión Europea, para más transparencia con relación a los datos que uno genera y que usan terceros, y un mayor autocontrol. No obstante, nadie nos obliga a exponer nuestra vida en el mundo digital. Colgar una foto en Internet es perder el control sobre ella. Y es importante entender que, cuando utilizamos las redes sociales o realizamos una búsqueda en Google, estamos aceptando un intercambio. Cedemos nuestros datos, que esas empresas que no son ONGs pueden usar, normalmente para remitir publicidad personalizada, a cambio de un servicio “gratuito”. Uso este servicio, me aporta valor, pero a cambio están analizando mis conversaciones. Hay que ser conscientes de eso. Una serie de Netflix, Black Mirror, extrapola un concepto tecnológico a un extremo distópico. Tu vida entera depende de tu reputación digital, de cuántos likes te pone la gente.

¿En algún momento nos pueden obligar a, por ejemplo, llevar implantado un chip? Sucederá si nosotros queremos. Para tomar decisiones adecuadas, tanto a nivel individual como colectivo, es importante que, además de consumir tecnología, la conozcamos. Cada vez nuestra relación con la tecnología es más íntima y ésta es más potente, así que hay que preguntarse cómo podemos aprovecharla para que tenga un impacto positivo y mejore nuestra calidad de vida.

¿Existe una formación específica de científico (o minero) de datos? No es una carrera, pero están apareciendo los primeros programas porque se ha abierto una brecha entre la demanda y la falta de formación. Se habla de una necesidad de este perfil de cientos de miles, así que es una profesión no solo de futuro, sino de presente. Se trata de personas capaces de extraer información interpretable y acciones de una cantidad ingente de datos de una extraordinaria variedad (Big Data), a gran velocidad, empleando inteligencia artificial.

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Entrevista: Silvia Micolau
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