Collage sobre un retrato de Jugen Teller

Falta apenas una semana para el finissage de la extraordinaria muestra Enjoy your life! del fotógrafo alemán Juergen Teller (Erlagen, 1964) en la Martin-Gropious-Bau de Berlín.

Teller es uno de los fotógrafos contemporáneos más solicitados del mundo. Sus trabajos, muchos de los cuales toman la forma de extensas series, se publican en libros, revistas y exposiciones. Nacido en una familia de fabricantes de instrumentos, tuvo que abandonar su aprendizaje como fabricante de arcos por razones de salud. Así que eligió estudiar fotografía en Múnich y se mudó a Londres en 1986. Allí, comenzó a trabajar para revistas de música, moda y tendencias hasta que alcanzó la fama en 1991, cuando acompañó a la banda Nirvana durante el “Nevermind Tour” y publicó fotos del tímido líder de la banda, Kurt Cobain. Desde entonces, sus imágenes oscilan entre el arte y la fotografía comercial. Su género predilecto es el retrato.

Una chica interactua sobre una foto de un bosque

Trabajando en los ámbitos de la música, la moda y las celebridades, así como abarcando escenas y paisajes cotidianos, utiliza su intuición para que las personas, las situaciones, los medios y los clichés creen imágenes de gran inmediatez y simplicidad engañosa. Sus composiciones a menudo transmiten un sentido de lo incidental, pero en una inspección más cercana de sus obras se hace evidente que son composiciones muy cuidadosas y conceptuales. Implícito en muchas de sus obras está el incumplimiento deliberado de las expectativas de los espectadores.

foto de la exposición fotográfica de Jurgen teller

Sus imágenes ponen en primer plano la idea de la belleza imperfecta. Se distancia deliberadamente del glamour de la moda y de los retratos convencionales. En sus trabajos para diseñadores de moda de renombre, sitúa a supermodelos, estrellas del pop y otras celebridades en contextos inesperados e inquietantes, un ejemplo de ello es su serie Kanye, Juergen & Kim, Château d’Ambleville (2015). Teller alienta a sus modelos a mostrar su individualidad para capturar sus momentos privados, íntimos, lejos de la mirada pública, separando así sus imágenes de los códigos visuales establecidos y desmitificando a las celebrities frente a su lente. Por otro lado, sus composiciones convierten objetos inanimados en “estrellas”, a los que confiere un sentido metafórico.

Foto de chica en una bañera, aunque está vestida se le ven los pechos

Teller aplica estos mismos principios creativos a su trabajo no comercial. Las imágenes resultantes son desconcertantes, impredecibles, íntimas, transgresoras, muy directas e incluso agresivas, pero nunca comprometen, porque están inundadas de empatía y sensibilidad. “Al final lo único que me interesa es la interacción entre dos personas. Una de ellas es el fotógrafo, o sea yo mismo. Cuando estos encuentros me llegan, siempre sale algo bueno”, afirma el artista.

foto de la exposición fotográfica de Jurgen teller

Una parte muy importante de su trabajo lo conforma su propia vida. Series como Irene en el bosque (2012) o Bilder und Texte (2011), una combinación de fotografías y textos del propio Teller, son autobiográficos. Con imágenes directas, sinceras, a veces humorísticas y siempre conmovedoras, este cuerpo de trabajo, a modo de documentación subjetiva, conforma un testimonio de su juventud y sus orígenes. Irene, su madre y su familia, juegan un papel primordial, proporcionándole la base para operar en el resto de contextos y un interfaz para realizar tanto fotografía comercial como no comercial, logrando mantener estas dos esferas simultáneamente. En la serie de imágenes The Clinic (2015), revela mucho de sí mismo, imágenes de momentos privados, sus hijos, su esposa, su madre y el mismo desnudo de pie sobre la tumba de su padre o a horcajadas sobre el lomo de un burro.

Retratos de una mujer madura desnuda realizados por Jurgen Teller

El enfoque constante en el motivo llama a la tolerancia y la curiosidad del espectador. Utiliza el escenario, la utilería de su cámara, asistentes como haría un director de cine y con frecuencia actúa como protagonista de sus propias imágenes, delegando la operativa del disparador a otra persona. “En un sentido amplio, todo es una especie de autorretrato. Al fin y al cabo, se trata de cómo uno ve las cosas y cómo ciertos elementos despiertan nuestra curiosidad y consiguen emocionarnos”. Así, Teller integra en su conceptualización visual un cambio de perspectiva en la forma en la que el espectador mira y nos invita a participar de su juego lúdico, nos hace sus aliados.

foto de la exposición fotográfica de Jurgen teller

Su apellido Teller –en alemán plato– es quizá el origen de la serie Teller/Platos. Iniciada en 2016, parece reunir y concentrar todas sus temáticas y composiciones. Los protagonistas fotografiados con su plato, que actúa como alter ego del fotógrafo, posan en composiciones que son tan tiernas como exuberantes, como directas y honestas, llenas del humor y de nuevo, extrañamente emotivas.

primer plano de 2 jóvenes dandose un beso

Como “narrador”, Teller reflexiona sobre la fotografía como un espejo de la sociedad y examina su impacto mediático. El gran atractivo de sus fotografías y de sus magníficas combinaciones de motivos reside en la franqueza con la que hablan al espectador. Sin adornos, insípido, sincero, humorístico, irónico y ocasionalmente transgresor, los trabajos de Teller tienen una intensidad ineludible y nos golpean con atrevimiento.

La exposición se puede ver hasta el 3 de julio en Martin-Gropius-Bau de Berlín. www.berlinerfestspiele.de

Texto: María Muñoz –a partir de la hoja de sala–.

Fotografías: Paco Neumann

Retrato de un niño reproducido sobre un plato