Beirendonck calcetinesA la democratización de la moda a través de los calcetines. ¡Vivan los calcetines!

No me sorprendió ver que los calcetines altos y a la vista estaban más que instalados en los estilismos de ambiente de la ultima semana de la moda masculina de París. El normcore y el white trash eslavo venían anunciando la tendencia desde hace un tiempo y los profesionales de la moda no dejan pasar la oportunidad de esta especie de high-school-reunion que es la fashion week para dejarse ver con los estilismos que habitualmente solo osan imponer a sus lectores.

Lo que no sé es si la tendencia tendrá continuidad inmediata. Me recordó -salvando las distancias- cuando Thom Browne lanzó los pantalones pesqueros y estos fueron adoptados primero por los profesionales, muy evidentemente para asistir a los desfiles- y después de manera progresiva por el público general hasta que años después sigue siendo relevante incluso para los ejecutivos que no saben quién es Thom Browne. Claro que los bajos de la pernera remangados sobre el tobillo sirvieron también para que aquello que se llamo moda hipster tuviese un referente diferencia, ampliando su difusión.

Lo de los calcetines es más un detalle que un cambio radical en la forma de vestirse, un gesto. Un corte de mangas al buen gusto. Y algo similar a la vieja historia de como la moda se apropia de códigos urbanos, marginales e incluso carcelarios. Es ahí, en las barriadas y en los ghetos -a parte de en el turismo nórdico de tercera edad-, donde las chanclas tipo Speedo con los calcetines (tobilleros, algo mucho más sexy y horrendo) comenzaron a propagarse como remedio estético y económico para el verano. Como forma de afianzar la autonomía frente a un mundo cada vez más polarizado, una sociedad a cara de perro.

Las soluciones visualmente agresivas -los pantalones amplios y sin cinturón, caídos, que mostraban los calzoncillos vienen de las cárceles también- son un recurso de mal gusto que a los árbitros del supuesto buen gusto fascina y saben explotar. No me sorprendió por ello que la revista 032C sacase sus propios modelos hace unos meses, ni que en estos últimos desfiles Louis Vuitton haya convertido la prenda en elemento omnipresente de la más que interesante colección que presentó en París; tan afilada y en su punto, que otra prenda que habitualmente genera espanto -los pantalones piratas por debajo de la rodilla- alcanzan en manos de Kim Jones una interesante y elegante fluidez. Jones, ha sido uno de los pocos en dar espacio al calcetín durante los desfiles, además de Thom Browne en su excelente y emotivísima presentación, calzando a los hombres con zapatos de tacón de 8cm y calcetines deportivos. Y poco más: Comme des Garçons con medias de dimensiones muy discretas y colores básicos, Dries van Noten también un poco, Walter van Beirendonck también -remates alucinantes de una magnífica colección, todo sea dicho-, Prada, MSGM, Moncler (es decir, Thom Browne), KTZ y Vivienne Westwood… y para de contar. También es cierto que la mayoría de las colecciones apuesta por una presencia de prendas de entretiempo masiva, por lo que las maneras de conjugar el pantalón corto no han sido muchas.

Revisando los archivos de lo que las marcas presentaban el año pasado para esta primavera que ya está de rebajas, las pocas que tuvieron el fino olfato de analizar la tendencia de los calcetines a la vista fueron Off-White, Gucci, Prada y Gosha Rubchinsky. Este ultimo para honorar su colaboración con Fila y Gucci incidiendo en su estudio de la moda como fetiche y dando salida a calcetines de estilo retro, como futbol escolar y colores básicos. El que mejor vio como se definía y la manera en que esta tendencia tendría forma fue sin duda Off-White, con sus textos en vertical y el blanco nuclear que sube hasta la mitad de la espinilla. Prada, en cambio, parecía recuperar el impacto hippy de Bernhard Willem, cuando su colaboración con Camper le permitía evidenciar calcetines en la pasarela. También, Thom Brown, verdadero árbitro de la elegancia vanguardista masculina, usó calcetines lisérgicos para liberarnos de la propia moda que inició al hacer pesqueros los pantalones y erradicar el calcetín de la ecuación.

Como vemos, no son muchos los diseñadores que apuntaron este “gesto” porque no es una tendencia de pasarela, sino de calle. Con un sesgo visual muy de skaters de los ochenta, entre otras referencias populares. Un clásico en la manera en que la industria de la moda absorbe lo que le rodea. Un gesto colonial y de clase, quizás, extrayendo un elemento popular para sofisticarse. Y que de una forma natural, una vez sancionado por esta “élite”, regresa al “vulgo” pero esta vez convertido en tendencia mainstream.

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Arriba: Walter Van Beirendonck
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Texto: Mario Canal / Fotos: Estrop Francesc Tent
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Calcetines streetstyle

Thom Browne calcetines————-
Arriba: Thom Browne
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louis vuitton calcetines————-
Arriba: Louis Vuitton
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MSGM calcetines————-
Arriba: MSMG
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Calcetines streetstyleprada Calcetines————-
Arriba: Prada
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Vivienne Westwood Calcetines————-
Arriba: Vivienne Westwood
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Calcetines streetstyle

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