Letrero Peyote San

Madrid es una fiesta. Así, en presente y contradiciendo a Hemingway. Bien podría el escritor y periodista, tan dipsómano él, meterse a influencer de tantas barras que podría estrenar hoy. Con perdón de los escritores con Nobel e instintos suicidas. El caso es que Madrid no desfallece y se maquilla con brochazos de fusión. Tampoco es de ahora, pues convengamos en que Madrid siempre ha sido forja mestiza. Ya mismo, la coctelería y los bocados japo-mexicanos definen Peyote San, la cantina nipona del gran animador de la escena hostelera madrileña: el omnipresente Grupo Larrumba.

Grupo Larrumba: el alma de la fiesta

Imagen superior: cristalera y letrero del restaurante Peyote San

Paredes decoración restaurante Peyote San

Imagen superior: paredes decorativas del restaurante Peyote San

¿Es Peyote San uno más de la familia Larrumba? En realidad no. Desplegado a espaldas del ya de por sí exitoso Habanera, uno de los locales más deslumbrantes de los últimos tiempos, en proa de la plaza de Colón, Peyote San se intuye casi como una continuación más tranqui del espacio grande, pero en realidad respira independencia y personalidad propia. Dentro de que forma parte de la cada vez más nutrida colección de restaurantes que acumula Larrumba desde que en 2013, época cretácica para nuestro frenesí, abriera el Pipa & Co.

Quien visita sus establecimientos compartirá esa sensación de entrar en Perrachica y salir por el Marieta, pasando por el rutilante Caramba, en el estrenado hotel Regina. Así de (demasiado) homogéneo nos suena su puesta en escena. La fórmula parece serle infalible: producir (en cadena) locales de diseño vistoso nacidos para convertirse en sensación. En ellos la oferta es integral y casi ininterrumpida. Se puede tomar un brunch, almorzar, compartir una copa después del tajo, cenar y brindar con un cóctel tras otro. Y ligar, oyes, que de algo hay que vivir. Todo pasa en estos locales almibarados que atraen a la fauna garbosa como polillas a la luz de neón en las noches de verano.

Decoración restaurante Peyote San

Imagen superior: geisha y carta del restaurante Peyote San 

Este 2017 dicha sensación de larrumbacización cundirá de lo lindo, y es que el grupo vive inmerso en un no parar de aperturas previstas para lo que queda de año. Pasa con Peyote San, si no fuera por las paredes grafiteadas de color explosivo que nos recuerda unas intenciones más callejeras y exóticas. Color (y sabor) de México y Japón.

Japomex. What?

Platos restaurante Peyote San

Imagen superior: ikezukurri (pescado del día en sashimi con aderezo japo-mex) y tortillita de souflé rellena de crema de frijol y cochinita pibil

Antes de nada: en Peyote San por lo menos no hay burritos japoneses, esos engendros (japoburritos, obvio, o sushirritos, el “ideón” que alumbró el chef Peter Yen en San Francisco) que tanto se han instagrameado en los últimos foodie ejercicios. Peyote San quiere que la comida nos la tomemos más en serio.

Pero, ¿realmente tienen estas dos culinarias, la japonesa y la mexicana, algo en común más allá de estar bañadas por el Pacífico o simplemente molan y venden bien? ¿Cuál es el quid de esta extraña alianza? En realidad este combo está de moda y hay que explotarlo. Eso sí, para ello Larrumba ha confiado en fichajes de primera, auténticos especialistas en lo suyo: Hugo Muñoz en lo japo, que ya nos convenció en Kabuki y KBK Aravaca, ahora ascendido a chef ejecutivo de Larrumba; Roberto Velázquez como su escudero en lo mex; y Carlos Moreno, como genio de las mezclas, verdadero artífice de la gastronomía líquida, su más genuino representante en España.

Cócteles restaurante Peyote San

Imagen superior: Tequila Volcán y A Saco Paco (con ron infusionado en café mexicano), cócteles del restaurante Peyote San

La carta de Peyote San separa la propuesta mexicana y la japonesa y además dedica un apartado a justificar su fusión (por ejemplo, el plato Te rompo los huevos: huevos rotos con sashimi de atún, totopos y guacamole). Tacos y guacamole, sabrosos; nigiris y futomakis, demasiado bañados en salsas; pico de gallo, yuzu, ponzu… Noodles más salados de lo que realmente piden. Se va buscando más jaleo (Peyote) o más contención (San). Y uno sale con la impresión de haberse quedado a medias de dos mundos, en un limbo en el que la coctelería es su puente más sólido, amenizado por Emmanuel Otero, mano derecha de Carlos, que se marca una versión estupenda de un negroni que sustituye los 3 cl de ginebra por 2 partes de mezcal y una de marrasquino. Para el resto de mezclas también reinventan los clásicos en interpretaciones japonesas y mexicanas: la Malgalita Asiática, el Cosmopolitan de Shangái, el Mojito Japomex, el Shôgun Gin Fizz, el Bloody Patry, el Tequila Volcán, la Horchata de Sake… Ingredientes como licor de chiles, sirope de ágave, zumo de yuzu, habanero. Directamente del shake o con piedras de hielo, los cócteles sí nos suponen un estimulante “delirio”.

Por lo demás, el viaje en Peyote San no es el subidón soñado, pero tampoco es ganja seca. Eso sí, vayan preparándonos otro Fer El Conquistador, con ginebra, zumo de yuzu, jalea de wasabi y nopales, y ginger beer. ¡De un trago!

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Restaurante Peyote San
Marqués de la Ensenada, 16 (Génova, 28), Madrid
Tel. 910 88 22 12
peyotesan.com

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