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Experimentamos la vendimia nocturna de la mano de Bodegas Aura

Cuando escuchamos la palabra’’vendimia’’, nos vienen a la cabeza multitud de imágenes.  En su mayoría, cuadros con espíritu bucólico, al más puro estilo Goya, en los que vemos a campesinos, recogiendo cuidadosamente los racimos a pleno sol. Pues bien, ni ya se hace al sol ( y no por nosotros, sino por las mantener las propiedades de la uva) y mucho menos, se pisa la uva a pie descalzo. En Bodegas Aura, nos enseñaron cómo se ha modernizado el proceso y pudimos llevarlo a cabo nosotros mismos. 

La bodega, en encuentran en el municipio de Tordesillas (Castilla y León). Un enclave mágico, lleno de historias y de intrigas palaciegas del pasado. Cerca del pueblo, se extienden los dominios en los que se crea la magia de los vinos Aura. Al llegar, sólo podemos ver viñedos y viñedos, hasta donde nos alcanza la vista. Y por supuesto, no podemos evitar pensar, en cómo vamos a recoger todo eso. Nuestra mentalidad civilizada pero ignorante del arte de la vendimia del s. XXI.

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Lo primero
, antes de ponernos manos a la uva, es degustar los productos que vamos a lograr con las viñas recolectadas. Aura, produce dos excelentes caldos: Un Verdejo al más puro estilo clásico y una nueva creación, también perteneciente a la familia del Verdejo, pero con otros sabores y secretos, llamada Avutarda.

Una cata a ciegas reconociendo los aromas y empapándonos de ellos con nuestros sentidos, nos ayuda a introducirnos de lleno en el mundo de los vinos Aura.

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Ya familiarizados con el vino, ha llegado el momento de utilizarlo como maridaje en la gran cena que nos han preparado. Acompañando una deliciosa comida, el vino se convierte en una piedra angular protagonista.

Y ahora, el momento más esperado, la experiencia que nunca hemos vivido y que nos tiene más que intrigados: la vendimia nocturna. Pero antes de seguir relatando el proceso ¿por qué vendimia nocturna?. La verdad, que si no somos muy doctos en enología, que se haga una vendimia en plena noche, nos descoloca bastante. ¿Por qué trabajar de noche lo que se puede hacer por el día?. Simple. El calor abrasador del día veraniego, altera y puede echar a perder los frutos recolectados. Por ello, desde hace algunos años, el proceso se lleva a cabo a altas horas de la noche. Esto, permite que los grados que alcanza la uva, sean óptimos y no alteren su ADN en lo más mínimo.

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Y después de esta lección avanzada, proseguimos con nuestra aventura. Es casi medianoche y toca ponerse a la faena. Nos reparten chalecos reflectantes por seguridad y ya estamos dispuestos a entrar al viñedo.

De repente, se planta ante nosotros El Progreso: Una máquina titánica, con cierto aire a lo Transformers y con la que haremos la vendimia. Dicho invento, es capaz de recoger las uvas de cada parra, sin apenas rozarla, de separar la suciedad y otros componentes que no deben estar y de seleccionar las uvas óptimas para producir un vino de nivel. Un prodigio, que ha supuesto una autentica revolución ahorrando horas y horas de trabajo.

Lo mejor, es que podemos ver este proceso de cerca. Encaramados a la máquina y desde arriba, podemos observar como mientras recorre el viñedo, desempeña sin mácula, las tareas que he descrito anteriormente. Todavía días después, sigo pensando cómo puede hacerlo. Misterios de la tecnología.

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Una vez nuestra uva esta recolectada, empieza la magia. Siguiendo el camino de los frutos, llegamos a ese templo, esa catedral de la enología, que es el interior de la bodega. Un laboratorio, lleno de recipientes, conductos y válvulas. La enóloga de Bodegas Aura, Teresa Rodríguez Escribano, es nuestra guía espiritual en este proceso de conversión a amantes del vino.

Tras prensar la uva, obtener el primer mosto (delicioso, por cierto) y un sin fin de experimentos más, va a parar a los depósitos, su lugar de descanso y fermentación  hasta embotellarse.

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Todo el proceso
hasta obtener el vino embotellado, se puede dilatar más de un año. Y en cada día de ese largo embarazo, Teresa, vigila, prueba y aclimata los caldos para conseguir la ecuación perfecta. Un trabajo de pura alquimia. 

Sin duda, esta práctica de la vendimia nocturna da qué pensar. No sólo en el gran engranaje que es el mundo del vino, sino también, en todo el trabajo de alta dedicación que acarrea. Día tras día y mes tras mes, para conseguir el producto perfecto. Gracias a esta bella experiencia, nuestra percepción ha cambiado para siempre.  Ahora, cada vez que tengamos que elegir un caldo para maridar nuestros platos, pensaremos en todo el trabajo y personas que hay detrás de esa botella que tenemos en la mano. Sabiendo esto, el vino adquiere matices, regustos y aromas diferentes.