una de las habitaciones de Hotel en Berlin

La verdad es que nos resulta complicado definir este establecimiento hotelero, que hace las veces de sala de conciertos, restaurante, bar, agencia, productora… y punto de encuentro de la gente más cool de Berlín.

Hotel independiente, moderno y encantador en Berlín

El Hotel Michelberger es un hotel independiente, encantador y con algo más difícil de explicar. Está ubicado en Warschauer Straße, en la zona Este, al lado del muro, y la idea de crearlo surgió de las mentes pensantes de un grupo de amigos hace ya 5 años.

interior de la cafetería del hotel Michelberger

Soñaban con una casa grande, que sirviese de estancia para todos ellos, así como un lugar para colaborar, crear y participar. Es decir, un nuevo hogar donde pudiesen llevar a cabo sus ideas y sus vidas. Así que, tras muchas charlas, decidieron que la solución era abrir un hotel. Y… ¡voilà! Después de muchas horas de trabajo lo consiguieron, superando incluso sus expectativas.

Y es que el Hotel Michelberger bien podría no ser considerado un hotel a pesar de lo evidente, y eso lo comprenderéis cuando lo descubráis en persona. Es decir, cuando os topéis con él y atraveséis su umbral, sentiréis que estáis en casa de unos colegas o que incluso, si vuestro bolsillo os lo permitiese, podría tratarse de vuestra propia casa.

Mobiliario de la habitación de Michelberger

Aquí se difuminan las barreras que existen en este tipo de establecimientos, para dar paso a un ambiente único, a un servicio próximo y muy profesional y a una atmósfera que te catapulta al mejor de los hogares en el que hayas estado.

Michelberger: buen diseño y gastronomía saludable

El Hotel Michelberger engarza como nadie el espíritu berlinés, a través de su estética industrial-trash – comparte estructura con los emblemáticos patios de Hackesche Höfe berlineses de principios del siglo XX -, donde destacan los muebles y las lámparas con un buen diseño. El lobby es sensacional y parece la sala de estar de la casa de tus sueños, repleta de libros y con un piano de cola, donde muchas noches hay actuaciones.

Fachada del hotel Michelberger

A nivel gastronómico, cuentan con un bar, que ofrece platos saludables y aptos para todo tipo de paladares, así como cócteles exquisitos y su propia bebida energética – Fountain of Youth -. Su restaurante también merece una especial mención, ya que el chef irlandés Alan Micks, – quien ha trabajado en restaurantes de todo el mundo, como el icónico WD 50 en Nueva York -, ha sido el responsable de desarrollar un nuevo concepto inspirado en la gastronomía alemana, pero con muchas influencias internacionales. Su menú consta de alrededor de 20 platos, que incluyen tanto carne, pescado, como pasta y verduras. Y lo cierto es que está todo muy bueno.

Otro de los parabienes de este lugar es que debido a su proximidad con Universal Studios y con los mejores garitos de la escena nocturna berlinesa, suele estar lleno de artistas residentes y los que vienen a visitar la ciudad. Lo que le otorga un punto diferente y un rollo muy auténtico.

Mobiliario de la habitación de Michelberger
En lo que respecta a sus habitaciones, la mayoría son pequeñas y tienen un diseño utilitario sencillo, pero con toques arty. Sorprende la ingeniosa configuración de las mismas, sus techos altos, sus grandes ventanales y el diseño de los muebles. De todos modos, para aquellos que queráis más espacio en la habitación, también tienen varias opciones de mayor tamaño y lujo.

Tal y como os adelantaba, su patio interior es su centro neurálgico y un lugar mágico. Sobre todo, cuando hace buen tiempo, ya que aquí actúan músicos en directo y DJs, en un ambiente muy chulo decorado con lucecitas de verbena y una ecléctica selección de muebles, que son invadidos por huéspedes, berlineses, turistas e invitados, que ante todo quieren divertirse.

Michelberger_berlin_hotel_03
En definitiva, el Michelberger es todo un espectáculo y un fiel reflejo de la vida contemporánea en el distrito berlinés de Friedrichshain. Un collage del siglo XXI, compuesto por diferentes estilos, formas arquitectónicas y propósitos, que funciona como acrónimo de una nueva realidad, capaz de seducirnos a todos.