El pasado 23 de octubre se eligió el ganador del concurso de mobiliario organizado por la empresa gallega Bombo, un pequeño productor de mobiliario que lleva ya más de una década en el mercado y que cada dos años lanza este concurso dirigido
a estudiantes de diseño industrial. El ganador consigue algo inusual en este tipo de concursos: el compromiso por parte de la empresa en la producción y comercialización de la pieza ganadora. Generalmente en los concursos dirigidos a estudiantes los organizadores se reservan el derecho de fabricar las propuestas ganadoras. Esta es ya la segunda convocatoria de los premios Bomob y parece que la cosa va consolidándose. El estudiante premiado fue el madrileño Máximo Romanillos, que este año ha terminado la especialización en diseño industrial en el Istituto Europeo di Design de Madrid. La pieza vencedora ha sido una silla, según los expertos el producto más difícil de diseñar dentro del mundo del mobiliario. ¿Por qué? Quizá porque tiene que cumplir unas funciones ergonómicas y también porque es casi imposible hacer algo que no esté hecho ya. La silla ganadora se llama Excomunión y tanto el respaldo como el asiento están compuestos de dos materiales diferentes: uno sería madera y el otro podría ser un material de alta tecnología como el Corian® o el Silestone®. Conceptualmente, el autor lo explica como la lucha o confraternidad entre lo tradicional y lo moderno. Un pequeño corte y una curvatura dan a la silla otro toque personal y también un pequeño valor añadido funcional como asa o pequeña percha. Las patas tubulares de metal con forma de patín le aportan el punto nórdico y minimal. Máximo Romanillos es también ingeniero técnico industrial y lleva ya 4 años diseñando y desarrollando otros productos como la silla ¿Game Over? inspirada en el Mecano o el juego de té Easy Tea. Actualmente está colaborando con la diseñadora Marre Moerel en un proyecto que se presentará próximamente en París.
www.bomob.es
maxi@mye.e.telefonica.net
Javier Abio
EXCOMUNIÓN DE BOMOB